Mostrando las entradas con la etiqueta interoperabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta interoperabilidad. Mostrar todas las entradas

22 de noviembre de 2011

México interoperable II

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir como cualquier simple mortal al Congreso de Geomática 2011 que se realizó en la ciudad de Guadalajara, en las instalaciones del Instituto Cultural Cabañas, declarado en 1997 como "Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO.

En esta ocasión no tuve el privilegio de participar en casa como panelista por motivos que tanto aquí como en cualquier parte del mundo se conocen comunmente como "grilla", la cual, de manera institucional argumentan que no existe, pero que al igual que sucede con el electromagnetismo, puede demostrarse su existencia gracias a las visibles manifestaciones de sus efectos.

Sea como fuere, tuve la oportunidad de conocer a Javier Pérez Mazatán, quien es Director General adjunto a la Unidad de Gobierno Digital en la Secretaría de la Función Pública y quien impulsó el Esquema de Interoperabilidad y Datos Abiertos en la Administración Pública Federal, sobre el cual les hablaba en la entrada anterior de un México interoperable.

Dejó muy en claro que este esquema no tiene en momento alguno la calidad de una ley o de un estándar, sino más bien, la de una comunidad que aprovecha las mejores prácticas internacionales para el intercambio de información.

Otro de los puntos de los que hizo mención y que me pareció en lo particular extremadamente importante, fue el de que la información de gobierno es un bien público y que esta información debe de abrirse a la sociedad para la conformación de un gobierno abierto.

Y es que en este evento, debo de decirlo, salió a colación eso de que "la información es poder". Esta expresión que de pronto fuera una especie de frase de moda para toda la flora y la fauna política de nuestro país, es resultado de una mala concepción de empoderamiento.

Pero bueno, por el rostro de la mayoría de los asistentes, se hace evidente el desconocimiento del concepto de Open Government, un tema que en mi apreciación personal, fue uno de los grandes ausentes en el contenido de este evento.

Es decir, debemos entender que la información no nos da el poder para someter a los demás en pro de beneficios particulares, sino que nos da el poder para transformar nuestra realidad como sociedad, solucionando de raíz nuestros problemas sociales.

Uno más de los puntos importantes de esta breve pero interesante ponencia, fue la aclaración de que la interoperabilidad no es una cuestión exclusivamente técnica, sino que se desarrolla en diferentes niveles que van desde el ámbito técnico hasta el ámbito entre organizaciones.

Y claro que no perdí la oportunidad de hacerle la siguiente pregunta al finalizar su ponencia: ¿ Qué recomendaciones le daría a Jalisco para lograr un esquema de interoperabilidad a nivel estatal ?

Se quedó meditando en su respuesta unos segundos y después, mencionó que había dos posibles caminos: El de crear un esquema de interoperabilidad propio o el de adherirse a las mejores prácticas internacionales.

Debo de decirles que este último camino es por el que de manera particular su servidor ha optado como la mejor opción en lo referente al proyecto Sistema de Información Territorial Estatal en Línea, por lo que el hecho de que Javier Pérez Mazatán lo considere como una alternativa, es hasta cierto punto un indicador informal de que se está haciendo lo correcto.

Y es que no se requiere como punto de partida una ley con espíritu coercitivo para hacer que las cosas sucedan. Algunas veces basta con que se tenga voluntad para incentivar acciones que a la postre deriven en la creación de una ley. Como se dice en el argot de los abogados: Costumbres se hacen leyes.

Al final me quedé con interesantes reflexiones que pude haber compartido en este evento al que no fui digno de ser invitado como materia crítica.

Sin embargo, me quedo con el buen sabor de boca al ver con agrado que existe una estrecha similitud entre los contenidos de este espacio virtual con lo expuesto por la mayoría de los ponentes magistrales y no magistrales.

Les comparto estas reflexiones a manera de apéndice del contenido de la entrada anterior, gracias a mi encuentro fortuito con el impulsor del esquema nacional de interoperabilidad en México.

Los veré en la siguiente entrada.


Charles

29 de septiembre de 2011

México interoperable

Gracias a todos aquellos quienes se tomaron la molestia de enviarme una felicitación el pasado mes de agosto por los 2 primeros años de vida de este breve espacio virtual.

Una vez más he desaparecido por mis actividades laborales y académicas. Recuerdo el haber prometido escribir la segunda parte de Una reflexión sobre el PROSOFT, sin embargo, he decidido regresar con mis comentarios sobre una noticia que ha sido génesis de esta entrada sobre un México interoperable.

El pasado 6 de Septiembre, la Secretaría de la Función Pública ha tenido el acierto de publicar en el Diario Oficial de la Federación, el "Acuerdo por el que se establece el Esquema de Interoperabilidad y de Datos Abiertos de la Administración Pública Federal".

Dentro de este documento, se definen conceptos de los que siempre hemos hablado en este vórtice tecnosófico, tales como interoperabilidad, neutralidad tecnológica y estándares abiertos, entre otros.

En su artículo segundo, define el concepto de interoperabilidad como "la capacidad de organizaciones y sistemas, dispares y diversos, para interactuar con objetivos consensuados y comunes, con la finalidad de obtener beneficios mutuos, en donde la interacción implica que las dependencias y entidades compartan infraestructura, información y conocimiento mediante el intercambio de datos entre sus respectivos sistemas de tecnología de información y comunicaciones".

Posteriormente, define el concepto de neutralidad tecnológica como "la opción de elegir la alternativa tecnológica más adecuada a las necesidades de las dependencias y entidades, con el propósito de no excluir, restringir, condicionar o favorecer alguna tecnología o modelo de negocio informático en particular".

Todo esto es de lo que hablaba con ustedes en entradas de meses anteriores tales como En busca de la independencia tecnológica. Lo cual me tiene satisfecho porque como le puede pasar a cualquiera de nosotros de vez en cuando, nos da la ilusión de que la vida o el mundo, finalmente nos ha hecho caso en algo.

Me llama la atención el siguiente considerando: "Que en el desarrollo de sus sistemas y aplicaciones tecnológicas, las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal utilizan tecnologías y arquitecturas heterogéneas que, al no comunicarse entre sí, impiden compartir los recursos de infraestructura y contenidos, lo que genera duplicidad de la información relacionada con una misma persona, así como el retraso e incremento en el costo de los trámites y servicios públicos".

Y a eso le sumamos lo que dice en su artículo primero: "Se establece el Esquema de Interoperabilidad y de Datos Abiertos de la Administración Pública Federal, el cual tiene por objeto determinar las bases, principios y políticas que deberán observar las dependencias, las entidades y la Procuraduría General de la República, para la integración de los procesos relacionados con servicios digitales, así como para compartir y reutilizar plataformas y sistemas de información, a fin de incrementar la eficiencia operativa de la Administración Pública Federal y su relación con la sociedad".

De pronto pareciera que se entiende que el tema de la interoperabilidad afecta en mayor grado a las relaciones G2G (Government to Gobernment) dentro de un esquema de gobierno electrónico, más que en entender que la mayor afectación ocurre en el tipo de relación G2C (Government to Citizen).

Es decir, siguiendo la lógica del documento, se da a entender que el acuerdo nace del problema que tiene el mismo gobierno para entenderse en la propia torre de babel que con el tiempo se ha construído, más que en el problema que representa para los ciudadanos el acceder a los datos de gobierno.

En pocas palabras, es afirmar que el ciudadano será beneficiario, pero de manera indirecta.

Algunos harán uso de aquella frase que dice: "Ya no la pidas con chongos". Muchos otros dirán: "Bueno, el buen juez por su casa empieza". Pero rescatando el punto fino o quid de esta cuestión, este acuerdo es nueva evidencia de que el ciudadano continúa sin ser el motor principal de este tipo de acciones.

Salvo el anterior discreto pero no menos importante punto fino, este acuerdo es una muy buena noticia y un gran paso para que nuestro México adopte unas de las mejores prácticas a nivel internacional.

Me pregunto si este hecho tendrá la capacidad de permear a los siguientes niveles de gobierno, porque desde hace mucho tiempo que el artículo vigésimo primero del "Decreto de Austeridad en las Tecnologías de Información y Comunicaciones" fue publicado y en el cual, en su punto 25 dice lo siguiente:

"Las dependencias y entidades, en el caso de software, considerarán tanto soluciones comerciales de licencia restringida, como software libre o código abierto, para lo cual deberàn evaluar aquella opción que represente las mejores condiciones en cuanto a uso, costo, beneficio, riesgo e impacto"

Y sin embargo, pueden ver que las urnas electrónicas que piensa utilizar el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco para las elecciones 2012, tienen como sistema operativo Windows y no alguna de las distribuciones de Linux, lo que encarecerá su costo por el licenciamiento requerido. Y mejor no entrar en lo relativo a la seguridad.

¿ Dónde quedó eso de considerar la mejor opción en cuanto a uso, costo, beneficio, riesgo e impacto ?

Los veré en la siguiente entrada.


Charles

18 de febrero de 2010

Semántica en la red

Uno de ustedes se atrevió a decirme que por qué este espacio no llevaba por nombre "Charles contra los tecnogloditas", comentario que además de hilarante, me hizo recordar el disco de David Bowie: "Ziggy Stardust and the spiders of Mars".

En esta entrada me gustaría hablar de un tema que no es común en cualquier charla tecnológica y que se presenta como un portal a una dimensión desconocida: La red semántica.

Hace unos días tuve la oportunidad de volver a ver a mi maestro y amigo, Luis Casillas, quien se encuentra desarrollando su tesis de doctorado relacionada con este tema.

¡ Mucha suerte mi estimado !

Es gracias a este encuentro hasta cierto punto fortuito, del que surge el tema de esta entrada tecnosófica.

Les tengo que contar que cuando escucho la palabra semántica, me hace regresar al terror de las clases de español en la primaria y en la secundaria.

Todavía no entiendo eso del objeto directo o el indirecto, o eso del infinitivo, el gerundio o el esdrújulo.

Gracias a Dios, este concepto de la red semántica poco tiene que ver con esas cuestiones "trascendentales" para mi maestro de español, pero si tiene mucho que ver con mi tema recurrente de interoperabilidad.

La W3C establece que esta red provee una estructura común que permite que los datos puedan ser compartidos y reutilizados entre aplicaciones, empresas y comunidades.

¿ Qué no basándose en estándares podemos compartir y reutilizar información ?

Parece que el granulado de la cuestión es más fino.

Lo que hace falta en esta gran ensalada de datos que se ha conformado a través de los años en la nube de Internet, es el poder establecer relaciones entre ellos para que puedan ser analizados y razonados de manera transparente por una entidad única: la nube.

¿ Nos estamos poniendo metafísicos ?

Yo les dije que esto era un portal hacia una dimensión desconocida, a estas alturas muchos de ustedes han de estar pensando que todo esto que les estoy diciendo es la receta de cocina para crear una "matrix".

La verdad es que la red semántica le daría una mayor funcionalidad a la red actual.

En palabras simples, la red pudiera verse como un desván infinito lleno de documentos, fotos, videos, audio y cuanta cosa se les ocurra, dentro de cajas, en donde si desean buscar algo, tienen que revisar las etiquetas de cada caja para saber si es lo que están buscando.

Supongamos que alguno de ustedes quisiera adentrarse para buscar información relacionada a la hipoglucemia. Lo que la red hace actualmente es buscar en las bases de datos de la nube, documentos y otros recursos que tengan en el título o en las etiquetas, la palabra hipoglucemia.

Si la red semántica estuviera funcionando, además buscaría en todos los recursos que estuvieran relacionados con esta enfermedad, de manera directa e indirecta, como por ejemplo los medicamentos indicados y los contraindicados.

El establecer las relaciones de los datos es posible gracias a la ontología o conceptualización, la cual permite crear un modelo abstracto que describe los conceptos sobre cierto dominio, sus propiedades y el cómo estos conceptos se relacionan entre sí.

Esto de la red semántica es algo que no se compra, se construye, al igual que como les decía sobre las ciudades digitales.

Pienso que tal vez los gobiernos pudieran dejar de contratar consultorías externas multimillonarias, o al menos que pudieran dejar de ir con "la paca" o con "el brujo mayor", para invertir en un proyecto de generación de ontologías sobre los problemas sociales.

¡ Uf !

Ahora si que este espacio dejó lo tecnosófico para entrar al lado oscuro de lo tecnometafísico, pero de eso trata este blog: de las tecnologías de información y otros demonios.

Los veré la próxima entrada


Charles

9 de febrero de 2010

Las series de televisión y la interoperabilidad

Mis estimados lectores, una disculpa por esta nueva demora en la alimentación de este espacio tecnosófico. Ya saben que de pronto me tomo en serio eso de ser una persona ocupada, un energúmeno, como lo dice Serrat y como injustificadamente me define mi tio Chento:

...

A usted que sabe de números
y consta en más de una nómina,
que ya es todo un energúmeno
con una posición sólida,

¿ No le gustaría no ir mañana a trabajar
y no pedirle a nadie excusas,
para jugar al juego que mejor juega
y que más le gusta ?

...

En fin, esta entrada tiene su orígen en un día perdido en la semana pasada, como a eso de las 11 de la noche, mientras forcejeaba con el sueño viendo una de esas nuevas series en televisión abierta.

Como cualquier serie o película de detectives, todo gira en torno a encontrar al asesino, por lo que un agente hace una llamada a sus oficinas centrales para que realizen una investigación en carácter de ipso facto mediante dos o tres pistas que les va comunicando.

La otra persona se encuentra frente a una computadora mientras recibe la llamada, miles de ventanas se abren en su pantalla mientras captura lo que le comunica el agente como número de placas, rango de edad, números de cuentas bancarias, etc.

Me quedé pensando ... ¿ En realidad existirán estos sistemas de información en tiempo real ?

Recuerdo la propuesta de la película Minority Report, en la que por cierto, se puede ver Slave I, el transporte del cazarrecompenzas más temido de las galaxias: Boba Fett.

En esta película se hablaba de toda una integración de tecnologías de información con tecnologías del "quinto tipo" o "espiritistas", en la que unos videntes se la vivían literalmente teniendo visiones de futuros delitos, de los cuales informaban a la policía utilizando un rudimentario sistema como el que usa nuestra lotería nacional, con esferas marcadas que se deslizan por toboganes.

Quisiera imaginar estos sistemas de información al servicio de nuestras autoridades, en los que se realizarían consultas con toda una serie de criterios disímiles, para resolver no solo los casos "importantes", como el de Salvador Cabañas o el de las inyecciones de Alejandra Guzmán, sino también los casos como el asalto a mano armada de la tienda de Doña Chonita y el robo de la bicicleta de Don Fidelio, digo, les recuerdo que estos también son delitos.

Pero antes de pensar en el producto terminado, hay que pensar en los insumos para desarrollarlo.

A ver, déjenme pensar, para iniciar: ¿ Qué les parece si concentramos la información de las cuentas bancarias y la del RENAVE para eso que llaman calentar motores ?

Más allá de la evidente lluvia de amparos que se sucitaría, existe un problema en verdad serio: el de la interoperabilidad. Este término pudiera definirse como la capacidad que existe entre dos o más sistemas diferentes para compartir datos, información, procesos y hasta conocimiento o know how.

Así que tendríamos que ser testigos presenciales de una escena dantesca para los tecnogloditas en la que los veríamos revolcarse sobre los asientos de sus inseparables sillas y hasta en el piso, mientras los escuchamos mascullar:

¿¡ Interoperabilidad !?

¿¡ Compartir nuestra información !?

¿¡ Estándares abiertos !?

¿¡ Colaborar !?

Así que primero tenemos que pensar en cómo resolver cuestiones verdaderamente fundamentales antes de querer implementar lo que vemos en series de televisión. Siempre antes del paso número uno, está el paso número cero.

Los veré en la siguiente entrada


Charles