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9 de febrero de 2010

Las series de televisión y la interoperabilidad

Mis estimados lectores, una disculpa por esta nueva demora en la alimentación de este espacio tecnosófico. Ya saben que de pronto me tomo en serio eso de ser una persona ocupada, un energúmeno, como lo dice Serrat y como injustificadamente me define mi tio Chento:

...

A usted que sabe de números
y consta en más de una nómina,
que ya es todo un energúmeno
con una posición sólida,

¿ No le gustaría no ir mañana a trabajar
y no pedirle a nadie excusas,
para jugar al juego que mejor juega
y que más le gusta ?

...

En fin, esta entrada tiene su orígen en un día perdido en la semana pasada, como a eso de las 11 de la noche, mientras forcejeaba con el sueño viendo una de esas nuevas series en televisión abierta.

Como cualquier serie o película de detectives, todo gira en torno a encontrar al asesino, por lo que un agente hace una llamada a sus oficinas centrales para que realizen una investigación en carácter de ipso facto mediante dos o tres pistas que les va comunicando.

La otra persona se encuentra frente a una computadora mientras recibe la llamada, miles de ventanas se abren en su pantalla mientras captura lo que le comunica el agente como número de placas, rango de edad, números de cuentas bancarias, etc.

Me quedé pensando ... ¿ En realidad existirán estos sistemas de información en tiempo real ?

Recuerdo la propuesta de la película Minority Report, en la que por cierto, se puede ver Slave I, el transporte del cazarrecompenzas más temido de las galaxias: Boba Fett.

En esta película se hablaba de toda una integración de tecnologías de información con tecnologías del "quinto tipo" o "espiritistas", en la que unos videntes se la vivían literalmente teniendo visiones de futuros delitos, de los cuales informaban a la policía utilizando un rudimentario sistema como el que usa nuestra lotería nacional, con esferas marcadas que se deslizan por toboganes.

Quisiera imaginar estos sistemas de información al servicio de nuestras autoridades, en los que se realizarían consultas con toda una serie de criterios disímiles, para resolver no solo los casos "importantes", como el de Salvador Cabañas o el de las inyecciones de Alejandra Guzmán, sino también los casos como el asalto a mano armada de la tienda de Doña Chonita y el robo de la bicicleta de Don Fidelio, digo, les recuerdo que estos también son delitos.

Pero antes de pensar en el producto terminado, hay que pensar en los insumos para desarrollarlo.

A ver, déjenme pensar, para iniciar: ¿ Qué les parece si concentramos la información de las cuentas bancarias y la del RENAVE para eso que llaman calentar motores ?

Más allá de la evidente lluvia de amparos que se sucitaría, existe un problema en verdad serio: el de la interoperabilidad. Este término pudiera definirse como la capacidad que existe entre dos o más sistemas diferentes para compartir datos, información, procesos y hasta conocimiento o know how.

Así que tendríamos que ser testigos presenciales de una escena dantesca para los tecnogloditas en la que los veríamos revolcarse sobre los asientos de sus inseparables sillas y hasta en el piso, mientras los escuchamos mascullar:

¿¡ Interoperabilidad !?

¿¡ Compartir nuestra información !?

¿¡ Estándares abiertos !?

¿¡ Colaborar !?

Así que primero tenemos que pensar en cómo resolver cuestiones verdaderamente fundamentales antes de querer implementar lo que vemos en series de televisión. Siempre antes del paso número uno, está el paso número cero.

Los veré en la siguiente entrada


Charles