Primeramente les agradezco por participar en la encuesta, sobretodo a todos aquellos que fueron honestos y salieron del closet aceptando su tecnomelonismo y su tecnoglodismo.
Si lo sabe Dios, ¡ Que lo sepa todo el mundo a través de Internet !
Esta entrada comienza con una plática que tuve hace algunos días con una persona a la que llamaremos "persona x".
Resulta que me encuentro con la persona x en un pasillo, y entre saludos me comenta que uno de los productos que desarrolla su institución es software libre. Como yo conozco al viciado proyecto desde hace unos 5 años, le contesto que no es así. A lo cual me replica enérgicamente que si, con el argumento de que el producto no se les vende a sus clientes, sino que se les entrega de manera gratuita.
Ya no sé si me daban ganas de reír o de llorar, de enojarme o de dejar ir de manera pacífica mi coraje a través de un suspiro letárgico.
Más allá de esbozar y entender el perfil de la persona x (masculino de 6x años de edad, licenciado en contabilidad, responsable de la administración del lugar), creo que el problema no tiene que ver con este perfil, sino con el tecnoglodita que le vendió esta indescriptible herejía.
Para casos como este, un producto de software es considerado como libre no solo por el costo cero para el usuario final, sino porque debe de cumplir con ciertos fundamentos en los que se engloba la libertad del usuario para usar, copiar, distribuír y modificar el producto de software.
La GNU define como software libre a un producto que cumpla con las siguientes cuatro libertades fundamentales:
La libertad de usar un programa, para cualquier propósito.
La libertad de poder conocer el cómo un producto de software está hecho para que pueda ser modificado por los mismos usuarios.
La libertad de redistribuír copias del mismo de manera gratuita o gravadas exclusivamente con el costo de distribución.
Y por ultimo:
La libertad de poner a disposición del público en general las modificaciones y mejoras que hacen los usuarios.
Por lo tanto, la denominación de software libre al producto del proyecto viciado al que hace referencia la persona x, dista mucho de la realidad tomando en cuenta los cuatro puntos anteriores.
Creo que de manera superficial, el término software libre está más colocado en nuestra sociedad como una palabra de moda, que como una verdadera filosofía que ha venido a revolucionar paradigmas de la industria del software.
Como quiera que sea, más allá de la necesidad de incorporar a nuestra cultura este tipo de cuestiones, lo que considero en verdad peligroso es que los tomadores de decisiones en México tengan de asesores o de directores a verdaderos tecnogloditas.
Aunque como bien dicen los antiguos: tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata.
Gracias a todos por sus propuestas, la puerta se encuentra abierta de par en par para que me sigan llegando sus temas e inquietudes.
Los veo en la próxima entrada.
Charles
Si lo sabe Dios, ¡ Que lo sepa todo el mundo a través de Internet !
Esta entrada comienza con una plática que tuve hace algunos días con una persona a la que llamaremos "persona x".
Resulta que me encuentro con la persona x en un pasillo, y entre saludos me comenta que uno de los productos que desarrolla su institución es software libre. Como yo conozco al viciado proyecto desde hace unos 5 años, le contesto que no es así. A lo cual me replica enérgicamente que si, con el argumento de que el producto no se les vende a sus clientes, sino que se les entrega de manera gratuita.
Ya no sé si me daban ganas de reír o de llorar, de enojarme o de dejar ir de manera pacífica mi coraje a través de un suspiro letárgico.
Más allá de esbozar y entender el perfil de la persona x (masculino de 6x años de edad, licenciado en contabilidad, responsable de la administración del lugar), creo que el problema no tiene que ver con este perfil, sino con el tecnoglodita que le vendió esta indescriptible herejía.
Para casos como este, un producto de software es considerado como libre no solo por el costo cero para el usuario final, sino porque debe de cumplir con ciertos fundamentos en los que se engloba la libertad del usuario para usar, copiar, distribuír y modificar el producto de software.
La GNU define como software libre a un producto que cumpla con las siguientes cuatro libertades fundamentales:
La libertad de usar un programa, para cualquier propósito.
La libertad de poder conocer el cómo un producto de software está hecho para que pueda ser modificado por los mismos usuarios.
La libertad de redistribuír copias del mismo de manera gratuita o gravadas exclusivamente con el costo de distribución.
Y por ultimo:
La libertad de poner a disposición del público en general las modificaciones y mejoras que hacen los usuarios.
Por lo tanto, la denominación de software libre al producto del proyecto viciado al que hace referencia la persona x, dista mucho de la realidad tomando en cuenta los cuatro puntos anteriores.
Creo que de manera superficial, el término software libre está más colocado en nuestra sociedad como una palabra de moda, que como una verdadera filosofía que ha venido a revolucionar paradigmas de la industria del software.
Como quiera que sea, más allá de la necesidad de incorporar a nuestra cultura este tipo de cuestiones, lo que considero en verdad peligroso es que los tomadores de decisiones en México tengan de asesores o de directores a verdaderos tecnogloditas.
Aunque como bien dicen los antiguos: tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata.
Gracias a todos por sus propuestas, la puerta se encuentra abierta de par en par para que me sigan llegando sus temas e inquietudes.
Los veo en la próxima entrada.
Charles
