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18 de febrero de 2015

De la Innovación y Competitividad

Después de un tiempo en el que han sucedido algunas situaciones laborales que ya les contaré, me encuentro de regreso con ustedes, escribiendo sobre las tecnologías de información y otros demonios, con el compromiso de leernos más seguido. Como siempre, gracias por sus correos y sus muestras de apoyo.

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir a la Sexta Jornada Nacional de Innovación y Competitividad en la ciudad de Guadalajara, organizada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y la incipiente Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICYT).

Si bien solamente pude asistir a los contenidos del primer día del evento, tuve la fortuna de presenciar la conferencia magistral de John Howkins, de la cual surgieron y se vincularon con discusiones recientes, la mayor parte de las reflexiones que quiero compartirles en esta entrada.

Una de las principales ideas que quiso transmitir y que mencionaré ad litteram para evitar una mala interpretación, fue la siguiente: "The economy of creativity is an economy of failure". Esto me ha resultado muy interesante pues ciertamente la mayoría de las personas creen que la creatividad y la innovación son resultado de la mismísima generación espontánea.

Muchos creen que basta con decir "abracadabra" o, muy al estilo de algunos conocidos egresados de una universidad privada de esta ciudad, basta con expresar una idea y finalizarla con un invariable "¡ Y pum !".

No se entiende que la innovación es resultado de un proceso de experimentación y sobretodo de conocimiento, en donde el fallo forma parte sustancial del mismo. Es un proceso que puede catalogarse como quasi-alquímico.

Esas ideas que se han vendido indiscriminadamente basadas en ipso factismos y que han buscado inducir entre los más jóvenes, no contruyen en lo absoluto, solo es marketing.

...

Nobody said it was easy, 
No one ever said it would be this hard,
Oh, take me back to the start

...

Por otra parte, siempre he cuestionado severamente si en la búsqueda por incrementar la producción, las condiciones laborales en nuestro país empeoren a tal grado que lleguen a replicar las de China, India, Corea o Bangladesh.

En la economía actual se ha perdido el rumbo bajo la trampa y la comodidad que de pronto ofrecen la agregación de variables. Así, cuando a nivel macro se emencionan términos como "economía emergente" y "competitividad", a nivel micro aparecen términos como "esclavitud" y "deshumanización".

Y si para los economistas de pronto un dato macroeconómico resultado de la agregación de variables es confuso, imaginen lo que es para nuestra flora y fauna política: Solo un manantial de palabras en boga que suenan bien en los discursos políticos, como arándanos en una ensalada.

Si vemos las cosas desde cierta óptica, veríamos que nuestro país se está peleando a nivel internacional por desbancar a otros países de tener las peores condiciones de vida y laborales, las cuales por cierto se relacionan. Así las cosas en México.

Es necesario que la producción tenga un límite, una frontera con respecto a la dignidad y a la calidad de vida, no puede seguir una tendencia exponencial porque simplemente no puede tender hacia el infinito.

La realidad es que describe una curva normal o gaussiana: Llega un punto en el que la productividad comienza a decaer. Y mientras más asimétrica tanto estadística como socialmente, más rápido decae.

La eficiencia puede ayudar a resolver el problema, pero de igual forma tiene un límite. De lo contrario, podrían llegarse a conclusiones estrambóticas de que las personas podemos vivir aceptablemente trabajando 18 horas, comiendo 250 gramos de pan, tomando 500 mililítros de agua y durmiendo solo 6 horas al día.

Mientras tanto, los políticos pregonan que, sin entender y cuando menos aceptar que solamente han conseguido más mano de obra barata, han hecho un verdadero servicio a su país al haber atraído inversión extranjera, esgrimiendo cualquier número de empleos directos que irá a engalanar sus discursos e informes de gobierno.

Otra pregunta que surge es: ¿ No estaremos queriendo producir mucho más de lo que verdaderamente se necesita ?

Buscar cómo producir diez millones de automóviles en este 2015 implica que se incorporen al parque vehicular 10 millones de automóviles, los cuales van a impactar la movilidad de las ciudades, así como a la atmósfera con el incremento de las emisiones por un mayor consumo de hidrocarburos, lo cual tendrá repercusiones a corto plazo en la salud humana.

¿ Todo esto para que los accionistas de una empresa adquieran más riqueza económica ? ¿ Realmente se necesitan 10 millones de automóviles más ?

Entonces surge una visión terrible, despiadada y carente de todo escrúpulo que tienen algunas personas que solo demuestran una ética cuestionable: "Si no se necesitan, entonces tendremos que fabricar esa necesidad".

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I was just guessing at numbers and figures,
pulling your puzzles apart,

questions of science, science and progress,
do not speak as loud as my heart


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La innovación y la verdadera competitividad se centran en función del conocimiento. En el plano de las tecnologías de información al igual que en otros planos, la gente busca "capacitarse" pero no "formarse". Si se capacitan, de acuerdo a una falsa idea de competitividad, solo llegarán a "producir", mientras que si se forman, de acuerdo a una verdadera idea de competitividad, entonces llegarán a "generar". Es algo más fino que una mera cuestión semántica.

Podemos decir que en nuestro país se busca aprender cómo se ensambla, se repara y se opera un aparato de radio pero no cómo manipular el electromagnetismo, mientras que los países llamados "de primer mundo" se encuentran desarrollando nuevas teorías y aplicaciones en este campo.

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Tell me your secrets and ask me your questions,
oh, let's go back to the start


...

Es necesario adoptar la innovación como un proceso continuo, dejar de pelearse por ser la mano de obra del extranjero y trabajar en la generación y aplicación del conocimiento.

Nos veremos en la próxima entrada.


Charles

7 de mayo de 2012

El debate de los presidenciables sobre ciencia y tecnología

Después de estar a 5 centenas luz de casa, me encuentro de regreso con nuevos temas que compartir con ustedes y de manera inmediata, con algunas reflexiones sobre el debate del día de ayer que tuvieron los candidatos a la presidencia de México, en torno a una de las asignaturas pendientes: Ciencia y tecnología.

Agradezco a todos aquellos que se comunicaron conmigo para saber si me encontraba enfermo o si me había pasado algo en este tiempo de ausencia. La verdad es que diversas ocupaciones tanto laborales como académicas me mantuvieron alejado de este espacio tecnosófico compartido.

Entre mis ocupaciones, les comento que el pasado mes de enero fui invitado por el Dr. Leonardo Soto Sumuano a dar una conferencia sobre aplicaciones de datos espaciales en el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara, a los alumnos de la Maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Guayaquil. La presentación la pueden encontrar aquí.

Y bien, vamos hablando de las "propuestas" del día de ayer en el debate con respecto al tema de ciencia y tecnología.

Antes que nada, me gustaría comentarles que no estoy de acuerdo con aquellos que opinaban que el debate debería de ser televisado de manera obligatoria y que era "pan y circo" transmitir un partido de futbol.

La democracia se trata de opciones y es un derecho ciudadano el que se pueda escoger entre ver el debate y otras alternativas como un partido de futbol o una película. Les guste o no, la democracia no puede ni debe de ser impuesta, porque degenera en dictadura.

La pregunta que nos compete la recibe Gabriel Quadri, quien inicia hablando sobre el número de personas que tienen un doctorado (1 de cada 10,000 mexicanos) y nos compara con Brasil, mostrando una disparidad entre las cifras de ambos países.

Debo decir que, sin tener el dato a la mano, me sorprendió gratamente el que fuera el único candidato con datos duros en este sentido.

Me es interesante su propuesta sobre crear una Secretaría de Ciencia y Tecnología (sin engordar la burocracia, aclara), aunque no entiendo cómo se insertaría en el entramado orgánico del anquilosado sistema educativo, ni cuales serían sus funciones y cómo embona el CONACYT en esta propuesta.

Por su parte, Josefina Vázquez comenta sobre su propuesta de becar a niños detectados tempranamente con talento para la ciencia y tecnología y que como conoció estando en el cargo de Secretaria de Educación al Dr. Mario Molina y uno de sus proyectos, que duplicará el presupuesto destinado a este tema.

Esta propuesta es bastante desafortunada, porque el problema no estriba del todo en las generaciones venideras, sino que se encuentra en el presente, incluyendo los próximos 6 años en los que sería presidente si es que ella fuera la ganadora en las elecciones de Julio.

¿ Qué pasa con los doctores e investigadores que ya tenemos en México ? ¿ No existe una propuesta para ellos ?

Me molesta que su respuesta haya sido un simple "copiar y pegar" de su propuesta populista de ofrecer una cuenta de banco a todos los niños para que terminen sus estudios, adaptada a este delicado tema.

Algo que me sorprendió fue que Enrique Peña habló sobre la "sociedad del conocimiento", un concepto que a mi juicio, se encuentra fuerte y directamente relacionado con el tema de desarrollo económico mediante la ciencia y tecnología, algo de lo que hablo en la entrada "México y su percepción de la tecnología".

Sin embargo, el desencanto llegó de ipso facto con su propuesta de triplicar la inversión en este tema, al igual que la propuesta de Josefina Vázquez. Una multiplica por 2 y el otro por 3: ¿ Esa es la única diferencia entre las propuestas ?

Y bueno, Andrés Manuel López se salió por la tangente y en la oportunidad que tuvo para hablar de su propuesta en este tema, salió con el incidente del FOBAPROA y que si bien tiene toda la razón con lo que expuso, escogió un mal momento para hablar de ello.

Al final, nadie hizo mención de la cantidad del Producto Interno Bruto (PIB) que México invierte en ciencia y tecnología, un dato incómodo pero que es uno de los principales indicadores a nivel internacional.

Un par hablaron de las nuevas tecnologías de información sin mencionar cuáles son ni cómo aplicarlas. Gabriel Quadri habla de que Internet debe de ser un derecho en México cuando la Organización de las Naciones Unidas en 2011 declaró el acceso a Internet como un derecho humano.

Como buenos candidatos y demagogos (¿ Es que los hay sin que sean demagogos ?), las propuestas sobre ciencia y tecnología como siempre, aterrizaron en el cómodo pero estéril terreno de incrementar el presupuesto con los ojos vendados, tal como lo expusieron Josefina Vázquez y Enrique Peña.

¿ Más doctores e investigadores con el mismo sueldo raquítico que propicie un nivel de competencia deficiente con sus similares de otros países ?

¿ No será mejor incrementar de manera significativa la base salarial y así fomentar el crecimiento en el número de doctores e investigadores y de paso propiciar una mejora en su nivel de competitividad ?

El día de ayer me quedé con las ganas de presenciar un verdadero debate entre los cuatro aspirantes a la presidencia de México sobre las propuestas que urgen en el apartado de ciencia y tecnología.

Debo de decir que el panorama luce aterrador y que nos esperan otros 6 años de indiferencia y (una vez más) de una verdadera incomprensión sobre este tema fundamental para el crecimiento económico del país.

Solo puedo concordar con lo que mencionó Gabriel Quadri: "En el país hay desencanto, falta de esperanza entre los especialistas y jóvenes".

Los veré en la siguiente entrada.


Charles